2.5.07

Lo cortés no quita lo valiente.

EL NACIONAL - Domingo 06 de Mayo de 2007
Escenas/8

IN MEMORIAM
A quienes mueren sin ser objeto de obituarios oficiales
Lo cortés no quita lo valiente
Una impresión sobre la obra que legó el crítico de arte Juan Carlos Palenzuela, fallecido el 20 de abril
Por GERARDO ZAVARCE
En muchas ocasiones tuve fuertes desacuerdos con Juan Carlos Palenzuela. Me incomodaron muchas de sus sentencias lapidarias, demoledoras e inclementes sobre el arte, artistas y sucesos del quehacer cultural venezolano. En más de una ocasión manifesté mi desacuerdo con su estilo para argumentar y desarrollar juicios de valor sobre el arte y puedo garantizar que no era el único. Una estudiante de la escuela de artes de la Universidad Central de Venezuela, en su trabajo de grado, definió la crítica de Palenzuela como "militante" por la fuerza, convicción y vehemencia con la cual formulaba sus argumentos.No obstante, a pesar de nuestras diferencias, siempre admiré su disciplina, su entrega y su tenacidad para esgrimir y defender sus ideas hasta las últimas consecuencias y, por supuesto, en muchas ocasiones estuve de acuerdo con sus argumentos, me identifiqué con sus sentencias y me sentí absolutamente agradecido por sus precisiones históricas. En conclusión Juan Carlos Palenzuela podía ser odiado y admirado, pero nunca ignorado. El pasado 20 de abril de 2007 dejó de estar físicamente entre nosotros. Sin embargo, su voluntad hizo posible, a pesar de las adversidades y quebrantos de salud, culminar una publicación sobre Armando Reverón que se encuentra en imprenta y concluir el tercer tomo de su libro: Arte en Venezuela, que contempla una revisión del arte venezolano desde la década del ochenta hasta el año 2002.
Nunca me he preguntado si los creadores y críticos al morir van al reino de los cielos. No creo que la paz del Paraíso sea el lugar idóneo para desarrollar e investigar una propuesta estética. Lo que si me atrevo a asegurar es que a partir de la mañana del 21 de Abril de 2007, Juan Carlos Palenzuela despertó corroborando anécdotas con Armando Reverón; contándole a Jesús Soto que la desaparecida Esfera Caracas fue reemplazada por una esfera nueva que está rodeada por una cerca eléctrica que no mata pero inmoviliza; y comentándole a Alfredo Boulton, con una pícara sonrisa de satisfacción en el rostro: "Alfredo no te preocupes. Yo logré, antes de irme, aportar nuevos datos y aclarar algunas imprecisiones a la historiografía del arte en Venezuela". Seguramente las "formas visuales" de la cultura celestial se van a poner muy pronto color de hormiga y algunos exclamarán por la súbita e inesperada aparición del Mirón Insistente por los predios de San Pedro: "¡En el cielo la creación está que arde!". Por cierto, Palenzuela señaló en un discurso pronunciado en la Academia de la Historia, que después de la muerte de Jesús Soto ninguna institución del Estado publicó un obituario en su memoria. Al irse Juan Carlos Palenzuela a conversar con el pintor Iván Petrovsky, ninguna institución cultural del Estado ha publicado (hasta ahora) un obituario. Triste coincidencia. Vale recordar: lo cortés no quita lo valiente.