14.11.09

Malandreo visual

EL NACIONAL - Martes 07 de Abril de 2009Escenas/2

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Malandreo visual

GERARDO ZAVARCE

Los espacios alternativos, alternables, independientes, no convencionales, entre muchas otras clasificaciones, dedicados a la exhibición y promoción de las artes visuales en nuestros contextos no representan un fenómeno reciente.

No obstante, en los últimos años este despliegue de nuevos espacios, donde no están todos los que son ni son todos los que están, se destaca por el crecimiento cuantitativo y porque muchos de éstos van más allá de la noción y práctica convencional de galerías o centros de exhibición.

Entre las múltiples razones para dar cuenta de este despliegue de nuevas salas de exposición destacan la diversidad de actores involucrados con el campo de las artes visuales. Situación que desborda las plataformas tradicionales, que se muestran paquidérmicas para generar respuestas efectivas a la complejidad creciente del campo de las artes visuales.

Para tener una idea que se aproxime al estado dinámico de nuestros contextos del arte, puede ser ilustrativo señalar el impacto del Instituto de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (Iuesapar, ahora Uneartes), de donde cada año egresan decenas de nuevos profesionales universitarios que potencialmente se van a dedicar al tópico de la visualidad en sus diversas posibilidades. Otro tanto aportan proyectos recientes como la carrera de Diseño Integral en la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy.

Particularmente, considero que esta irrupción de nuevos espacios es apenas un fenómeno incipiente que va a generar una interesante y variada gama de propuestas futuras cuyo vértice no va a girar de manera exclusiva alrededor de la mirada del mercado o la del Estado.

Ahora bien, vale la pena aclarar que si un espacio "alternativo" asume la función de los museos, pertenecientes a la iniciativa oficial, deja de ser esencialmente un espacio "alternativo" y pasa a convertirse en una extensión, mala regularmente, del museo. Las funciones de los museos difícilmente puedan sustituirse a través de la iniciativa privada; ya que el museo, al menos en nuestros contextos, debe garantizar la confluencia de la diversidad de actores que conforman el entramado del campo cultural. En este sentido, los diversos públicos, especialistas y los socios de la urdimbre ciudadana, deben velar crítica y activamente para que los museos garanticen su condición de espacios públicos que privilegien la diversidad, la calidad y la pertinencia de las propuestas curatoriales exhibidas. Por el contrario, abandonar estos espacios y encerrarse en el escenario tautológico de lo privado es indudablemente una estrategia equivocada, algo similar a colocar rejas, garitas y alambrado a la mirada.

Sin embargo, la parálisis actual que evidencian algunos museos ha servido de acelerador, dentro del contexto denominado "alternativo", para el surgimiento de experiencias innovadoras que implican nuevas formas de producir, difundir, exhibir, promover, discutir y aproximarnos al universo de las artes visuales. Existe una creciente promoción de novedosas estrategias curatoriales y/o prácticas artísticas, nuevos investigadores y creadores que se forjan silenciosamente lejos del ordenamiento de las instituciones tradicionales. Esta dinámica promueve el surgimiento de una curaduría e investigación con características especiales que, tentativamente, definiremos como malandras: callejeras, al margen; por tanto, no convencionales, pero indudablemente renovadoras en los modos de concebir y presentar las dinámicas de las artes visuales.